miércoles, 19 de abril de 2017

REDES SOCIALES Y SALUD: INFLUENCIA EN PROFESIONALES Y PACIENTES. I.

Internet nos ha cambiado la vida. Y este cambio ha sido en gran parte consecuencia de que la Red ha modificado radicalmente la forma en la que podemos acceder a la información. Internet se ha convertido en la primera (y a veces única) fuente de información para muchas personas.

El impacto de este fenómeno ya ha sido considerado por muchos como el mayor desde que Gutenberg, allá por el año 1450, inventara la imprenta de tipos móviles. En el libro “Age of Discovery: Navigating the Risks and Rewards of Our New Renaissance”, publicado en 2016 por los profesores de la Universidad de Oxford Ian Goldin y Chris Kutarna, se establece un interesante y acertado paralelismo entre estas dos “revoluciones” de la información. Esta similitud se concreta en cuatro puntos:

1. Ambas han supuesto la difusión exponencial y rápida de la información. En una sola generación se ha hecho el modo “habitual” de obtenerla.

2. Ambas hicieron que la transmisión de información fuera más eficiente, más barata y por tanto, más accesible a la población y más competitiva.


3. La información llega más rápido y más lejos. La imprenta facilitó que mercaderes, exploradores, misioneros y militares transportarán el saber y la información a cualquier parte del mundo conocido. En nuestra era, el famoso selfie de Ellen DeGeneres tras recibir el Oscar fue descargado por 26 millones de dispositivos en 12 horas.



4. Ambas revoluciones han propiciado nuevas formas de comunicación. El “folleto” de aquellos años, que apareció gracias a la facilidad y rapidez para imprimir, es equiparable a el “tweet” de hoy.




Las cifras son abrumadoras. En 2015, un 84% de la población de EEUU se reconoce como internauta. De ellos, casi el 80% utilizan Internet para búsquedas relacionadas con la salud. El uso de las llamadas Redes Sociales –en realidad una herramienta de Internet que permite al usuario y a la comunidad compartir información y opiniones, en diferentes formatos- se ha disparado en estos 10 años, pasando del 7% de la población en 2005 al 65% en 2015. Se estima que el tiempo medio de conexión a las redes sociales (internet a parte) de cada usuario ronda nada menos que 6 horas semanales. Y estos datos solo incluyen a la población adulta. Este uso abrumador (y que crece de forma exponencial) conlleva que cada día, se registren “solo” 6,5 millones de búsquedas relacionadas con la salud.

Y no es solo una cuestión cuantitativa. El uso de la Red y “sus redes sociales” puede tener consecuencias intelectuales y culturales. Es más puede tener consecuencias fisiológicas. Es una evidencia científica que nuestro cerebro cambia, responde a nuestras experiencias. El modo y manera de encontrar, almacenar y compartir la información puede alterar nuestros procesos neuronales. Nicholas Carr, en su libro “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?” (Eds. Taurus, 4ª ed., 2016), se pregunta si “al tiempo que disfrutamos de las bondades de la Red, no estaremos sacrificando nuestra capacidad para leer y pensar en profundidad”. Y es que como afirma el autor, el libro impreso permite centrar nuestra atención, “fomentando el pensamiento profundo y creativo” mientras que Internet favorece el “picoteo rápido y distraído de pequeños fragmentos de información procedente de muchas fuentes”. Es decir la “ética” de la información que aporta Internet es una ética industrial que busca rapidez y eficacia.

Los efectos de esta revolución sobre nuestra capacidad de percibir la información, de aprehenderla o de enjuiciarla (de digerirla en definitiva) es, creo, uno de las cuestiones sociológicas más importantes de nuestro tiempo. Sin embargo, mi impresión es que la revolución en sí misma, con el aluvión informativo que conlleva impide un análisis certero, consistente, pausado y científico de sus efectos, de sus bondades y de sus efectos. La euforia por la cantidad, por la variabilidad y por la disponibilidad de la información así como por las posibilidades casi infinitas de compartirla, tiende a marginar, presuponiendo un misoneísmo infundado, los intentos de analizar las posibles consecuencias, algunas negativas, de este fenómeno.

Este análisis es, a mi juicio, especialmente importante en lo que se refiere al impacto de la Red en el ámbito de la salud, en lo que perciben los profesionales y, especialmente, los pacientes. Creo que se debe analizar de forma científica cómo de desarrolla esta influencia, cuáles son sus ventajas (y cómo podemos potenciarlas) y cuáles son sus inconvenientes (y cómo podemos prevenirlos). Y hay estudios. En una búsqueda en pubmed con los términos “social media patients”, a día de hoy, se localizan 1890 referencias, de las cuales 257 son revisiones. Es importante desglosar esta información y destacar aquellos aspectos más fundamentados que nos ayuden a comprender y mejorar este fenómeno. Intentaremos hacerlo en futuros comentarios.

Bibliografía.
1. Goldin I, Kutarna C. Age of Discovery: Navigating the Risks and Rewards of Our New Renaissance. 1ª Edición. Oxford, 2016. Martin's Press Eds; 2016
2. Carr N. Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?. 4ª Edición. Barcelona, 2016. Ediciones Taurus; 2016.
3. De Martino I, D´Apolito R, McLawhorn AS, Fehring KA, Sculco PK, Gasparini G. Social media for patients: benefits and drawbacks. Curr Rev Musculoskelet. 2017; 10:141-45.
4. Smailhodzic E, Hooijsma W, Boonstra A, Langley DJ. Social media use in healthcare: A systematic review of effects on patients and on their relationship with haealthcare professionals. BMC Health Services Research. 2016; 16:442.



lunes, 17 de abril de 2017

La Alta Resolución y el Acto Único. Una gestión diferente.

La ciudadanía, cada vez más, demandan rapidez y calidad en la atención sanitaria que reciben, lo que lleva implícito reducción en los tiempos de espera.

En las  Empresas Públicas Sanitarias, Agencias Sanitarias, se rigen por un modelo organizativo que potencia la efectividad y la eficacia de los servicios, mejorando la agilidad de la asistencia sanitaria (http://www.ephag.es/Como-Trabajamos/Paginas/Valorando_tu_tiempo.aspx). En definitiva, son centros con una Alta Resolución Sanitaria. Esto no se conseguiría sin dos pilares fundamentales:

  •          Tecnología apropiada:


 o Radiología: Además de ser una radiología digitalizada, que permite ver las imágenes y los informes desde cualquier consulta sin necesidad de impresión de las mismas, existen los aparatos necesarios para poder diagnosticar las distintas patologías (Radiología Convencional, TAC, Mamógrafo, Ecografía, Telemando).
 o  Laboratorio de Biotecnología: para poder realizar los distintos estudios bioquímicos, hematológicos, microbiológicos, anatomopatológicos,…
 o   Sistemas de información: para una comunicación adecuada entre profesionales, y con los pacientes que garantiza la protección de datos.

  •        Profesionales sanitarios con las competencias necesarias y con el convencimiento de lo que significa trabajar en pos de la Alta Resolución. Disponemos de agendas de trabajo flexibles que requieren de la involucración del profesional para que puedan ser llevadas a cabo, sin perjudicar la atención en cuanto a demoras se refiere de otros pacientes.


Forma parte de la Alta Resolución, lo que llamamos Consulta de Acto Único o Consulta Única, en la cual el paciente, en un mismo día, y gracias a los medios tecnológicos de que dispone el centro y a la involucración del profesional, se marcha del centro con un diagnóstico y un tratamiento. Esto reduce el número de desplazamientos de pacientes al centro, y teniendo en cuenta que muchos de los hospitales de las agencias sanitarias se encuentran en zonas rurales alejadas de la capital y de gran dispersión geográfica, supone un importante punto a favor de la calidad de la atención percibida por el paciente.
El Acto Único y la Alta Resolución es el criterio más importante que rige la gestión de los centros sanitarios pertenecientes a las Agencias Sanitarias públicas de Andalucía.
¿Por qué no se consiguen los mismos resultados en Hospitales de mayor envergadura? Disponen los medios tecnológicos necesarios, ¿faltan recursos profesionales? Posiblemente sea una de las respuesta, pero ¿tienen estos profesionales los conocimientos, o las directrices necesarias para poder llevarla a cabo?


JOSEDA.

miércoles, 12 de abril de 2017

La enmienda número 20: La privatización de la formación madrileña.

La formación de los profesionales debe estar en manos de los mejores. Lo público debe contar con las personas relevantes de la salud para aprovechar su potencial y progresar. Pero el mercado más radical va imponiendo sus capitales intereses y ocupando el espacio de lo público. La formación se resiente. Si la sanidad pública quiere contar con los mejores, está haciendo todo lo contrario: cediendo su espacio. La crisis económica y financiera fue la mejor excusa para que la Comunidad de Madrid fulminara la Agencia de Formación, Investigación y Estudios Sanitarios “Pedro Laín Entralgo”. este humanista e investigador médico, afirmó: “Contra la sentencia "mis amigos son los mejores", oponer esta aspiración permanente "Que los mejores sean mis amigos".



En 2012, el gobierno de la Comunidad de Madrid, dirigida por por Esperanza Aguirre, eliminó el centro dedicado a la formación sanitaria. Lo hicieron por la “puerta de atrás”, con nocturnidad y alevosía. Los Presupuestos para 2012 fueron enmendadados por el partido del gobierno de la comunidad. La enmienda número 20 recogía otra reformacargada de ideología: La extinción de la Agencia Pedro Laín. El organismo encargado de la formación de los sanitarios pasaba a mejor vida. Hace cinco años, el Gobierno de España tenía que emprender reformas, es decir, adelgazar la administración. Así lo mandató, vía normativa, a todas las administraciones públicas. En realidad, la palabra “reforma” era un disfraz debajo del cual se escondía el personaje más temido: “Recorte”. Las tijeras se abrían y cerraban a velocidad de crucero esquilando derechos y libertades.


El Estado proporcionó a las comunidades autónomas y a las corporaciones locales armas cargadas de balas,listas para disparar, y el número total de ejemplares que debían servirse en bandeja como trofeos de caza mayor. Los gobiernos autonómicos y locales se convirtieron en francotiradores que debían elegir bien a sus presas. Sólo tenían que apretar el gatillo. La estrategia para esta masacre estuvo bien planificada. El gobierno central reformaba, las comunidades recortaban. Y el experimento salió bien. Como en las películas del lejano oeste, los buenos siempre ganan a los malos. Y el partido que la puso en marcha, tras varias citas electorales, hoy es el mismo que dirige nuestro país. No ha sucedido lo mismo en el caso del resto de las administraciones territoriales, donde sí hubo alternancia.


Pero en Madrid estaban muy animados. Era la oportunidad para enfundarse el disfraz de la reforma y aplicar el más puro neoliberalismo. La ideología tomó forma y comenzó a campar sobre la sanidad pública.  El entonces consejero de sanidad, Javier Fernández-Lasquetty y Blanc, puso en marcha el famoso Plan de Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid. Esto es, el plan privatizador del Servicio Madrileño de Salud que fue paralizado gracias a la movilización de los profesionales madrileños y tumbado en instancias judiciales.


No corrió la misma suerte la formación. La Laín Entralgo ya forma parte de esa Historia de la Medicina, obra del autor que le daba nombre, lo que son las cosas. La formación sanitaria en Madrid está en manos privadas. Los gobiernos con mayorías absolutas utilizan las temidas leyes de acompañamiento o las enmiendas a las leyes de presupuestos para ejecutar sus grandes decisiones. Ya se sabe, el presupuesto es un instrumento vivo. Y este fue un caso claro. Lo vistieron de cambio de fórmula jurídica en su organización, sin afectar a sus funciones. Pero el paso de los años certifica su desaparición. Sus competencias fueron asumidas por la Dirección General de la Viceconsejería de Ordenación Sanitaria. Amortizaron sus puestos de trabajo y extinguieron los contratos de trabajo del personal laboral. Realizaba labores de investigación y con el Estado financiaba contratos estables de investigadores y de técnicos de apoyo. Era la encargada de la acreditación sanitaria y colaboraba en la elaboración de guías de prácticas clínicas.


Los profesionales sanitarios madrileños tienen que ponerse en manos de entidades privadas para formarse. El papel de lo público se ha reducido a la acreditación de dichas entidades. Se restringe a un puro procedimiento administrativo. Orgánicamente depende de la Dirección General de Investigación, Formación e Infraestructuras Sanitarias, bajo la dirección y coordinación de la Viceconsejería de Ordenación Sanitaria e Infraestructuras de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Madrid. Pero es la Comisión de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias de la Comunidad de Madrid la encargada. Un órgano que se creó en 2000, un año antes de la agencia. Y, paradójicamente, se adscribió a la malograda Pedro Laín. En su composición están representadas distintas consejerías, el ayuntamiento madrileño y colegios oficiales, facultades universitarias y sociedades científicas de las profesiones sanitarias de la Comunidad de Madrid. Así pues, los centros, unidades docentes, sanitarios, administrativos que deseen acreditarse para desarrollar actividades de formación sanitaria continuada en el conjunto de nuestro SNS deben comenzar ese camino administrativo. No pueden acudir a un centro público madrileño que les oferte la formación.

El consejero Fernández-Lasquetty presentó  su dimisión por la paralización de la “externalización” de la sanidad madrileña y se marchó, como no podría ser de otra manera, a una universidad privada de Guatemala; lo hizo siendo presidente de la Comunidad Ignacio González, conocido más por el “caso ático de Marbella”. Las personas pasan, sí; pero sus hechos permanecen en el tiempo. Y hoy la formación sanitaria de la Comunidad de Madrid está “externalizada”. Al movimiento de las batas blancas se la colaron sin darse cuenta.
Como la guitarra al cante, la microgestión a la gestión.

La gestión comienza por el profesional de base, asignando recursos sanitarios a la hora de la práctica clínica, esto puede llamarse microgestión. Los cargos intermedios u otros cargos de rango superior, pueden marcar directrices, pautas, pero finalmente quien desarrolla los protocolos, quien está en contacto con el paciente, quien maneja los recursos es el profesional asistencial.


Un buen profesional, debe ser el mejor recurso del que disponen los cargos superiores, es quien le va a proporcionar información real sobre el estado actual del servicio o del área. La gestión es un proceso de feedback, siendo el profesional que atiende junto con el paciente, los mejores “sensores” del estado real.


Bajo mi punto de vista, el manejo de recursos humanos es la parte más complicada para un gestor. El punto de partida sería conocer al profesional con el que trabajas, conocer sus puntos fuertes, sus puntos débiles y a partir de ahí, conseguir transmitirle la importancia que tiene su labor como “microgestor”, de lo importante que es su labor para una atención de calidad y seguridad al paciente, así como para el buen funcionamiento de la empresa.

Son muchas las tareas que el profesional sanitario realiza y que forman parte de esta microgestión, a modo de resumen creo que se pueden encuadrar en tres grandes grupos, aunque seguro podéis proponer otras clasificaciones:

  • Tareas de mantenimiento autónomo del área: nos proporcionarán información sobre el estado de los recursos materiales de los que disponemos (por ej. equipos electromédicos, fungibles, medicación), detectando incidencias de no conformidad (mal funcionamiento, caducidades…) a tiempo, antes de la atención al paciente, evitando así demoras en la atención, o situaciones que puedan alterar la seguridad y la calidad de ésta atención. 
  • Cumplimiento de protocolos y procedimientos de atención clínica: periódicamente es recomendable revisar los procedimientos, es posible que la realidad asistencial haya cambiado a cuando se elaboró un determinado protocolo, siendo necesario modificar los circuitos. Si partimos de la premisa que la elaboración de un procedimiento implica manejo eficiente de los recursos, cumplir con ello ayuda a una buena gestión.
  • Formación continuada: derivado de los dos puntos anteriores, es necesario que el profesional informe de incidencias de no conformidad en su tareas diarias para poder orientar los recursos de forma eficiente y darle la formación necesaria en el casos de la implantación, o cambio, el los procedimientos. Además hay tareas que sin ser nuevas requieren de reciclajes periódicos para mantener los conocimientos actualizados (un ejemplo serían los cursos anuales de Soporte Vital). El profesional participará manifestando las necesidades formativas relacionadas con su puesto de trabajo. Podemos incluso aprovechar a los profesionales más veteranos para dar formación a los de nueva incorporación.


Si ponemos esto en conocimiento del profesional, consiguiendo que se implique en estas tareas, siendo consciente y creyéndose lo importante que es esto para la atención que recibe el paciente, le estará facilitando, y mucho, el trabajo al gestor.


La gestión es un proceso recíproco entre gestor y profesional sanitario (sin querer decir con esto que el gestor no sea también un profesional), en el que el uno no es nada sin el otro (igual que cuando Paco de Lucía acompañaba a Camarón de la Isla). Si importante es el profesional (por ser los ojos del gestor), importante es el gestor (por darle esta visión al profesional).





                                           JOSEDA




lunes, 10 de abril de 2017

Big Data: ¿cuestión de moda?

Datos, datos, datos y más datos. Todo se basa en la obtención de datos y la búsqueda de información lo más rápida y fiable posible. No cabe la menor duda de la gran importancia que supone tener información real en la toma de decisiones.

Desde hace ya varios años, cada vez se escucha más hablar del Big Data. Este término se basa en la utilización de gran número de datos, tanto estructurados como no estructurados, sacados de los pacientes, clínicas, hospitales, redes sociales y que después son transformados para utilizarlos. Los datos estructurados son aquellos que pueden ser almacenados, consultados y explotados por máquinas; y los no estructurados son las recetas de papel, incidencias médicas y de enfermería, radiografía, resonancias o cualquier prueba de imagen…

El Kinsey Global Institute realizó un estudio en 2011 donde estimó que el uso del Big Data en salud podía suponer un beneficio de 250.000 millones de euros en los sistemas de salud públicos en Europa y de 300.000 millones de dólares en Estados Unidos. Cifras considerables ¿verdad? La mayor parte de este beneficio proviene del ahorro que supondría la mejora de la salud gracias al conocimiento generado con el análisis de estos datos.

Otro importante informe sobre este tema es el Big Data in digital health, que similar al anterior, calcula un ahorro de entre 300 y 500 millones de dólares basado principalmente en la mejora de la coordinación de la atención al ciudadano, la lucha contra el fraude y los abusos, y la reducción de ineficiencias administrativas y clínicas. Las conclusiones se basan en los siguientes aspectos:
  • Transformación de datos en información
  • Apoyo al autocuidado de las personas
  • Respaldo a los proveedores de cuidados médicos
  • Aumento del conocimiento y la concienciación del estado de salud
  • Agrupamiento de los datos para expandir el ecosistema

Suena todo a utopía...Si llegara a ser cierto todo lo que estos estudios exponen, podremos adelantarnos a epidemias gripales y dotar recursos de forma mucho más efectiva y a tiempo real; conocer efectos secundarios de medicamentos al cruzar datos, que de otra forma podríamos tardar años en detectar evitando así penosas consecuencias; a nivel de investigación, se abre un mundo de posibilidades donde los tratamientos se ajustan de forma personalizada y al momento según la respuesta del paciente, e incluso desde su domicilio lo que puede suponer un ahorro en costes descomunal.

Pero claro, todo tiene una cara y una cruz. Hablamos de datos muy sensibles y de gran valor. Se plantea en algunos artículos o foros, que puede hacerse un uso con fines comerciales y políticos (aquí) ¿Os imagináis que vuestro banco o aseguradora conozca las posibilidades de que padezcas Alzheimer a la hora de gestionarte productos financieros? Eso sí da un poco de respeto…


Desde mi punto de vista, y claro está, bien legislado como cualquier dato sensible, el big data abre un mundo nuevo de posibilidades que bien utilizado puede dar grandes frutos tanto en la sanidad pública como privada, y sobre todo, en la investigación de enfermedades con gran impacto epidemiológico. ¿Será la revolución de los datos masivos una nueva moda o ha llegado para quedarse? 

sábado, 8 de abril de 2017

La estrategia de promoción de la salud del sistema nacional de salud.


Una oportunidad de reflexión sobre la calidad de las intervenciones de promoción de la salud de enfermería en atención primaria de salud.1

La Promoción de la Salud forma parte del mapa competencial de las enfermeras de Atención Primaria. Los profesionales llevan a cabo actividades educativas, de detección de riesgos y de prevención para promover y mantener la salud, entonces ¿hasta qué punto conocemos la efectividad de las intervenciones de los cuidados enfermeros en este ámbito? ¿Cuál es el impacto de las intervenciones educativas en salud en los cuidados generados en la comunidad, las familias y las personas? ¿Es necesario volver a reflexionar acerca del valor que supone educar en salud a nuestra población más cercana? ¿Es posible avanzar en el desarrollo específico de programas educativos en salud para garantizar cuidados de calidad?

Para contribuir a la mejora de la promoción y la prevención, desde un enfoque positivo de la ganancia en salud, el sistema sanitario estudia soluciones con expertos de todos los sectores implicados en la Salud Pública, y finalmente propone una estrategia -entiéndase como una oportunidad para reflexionar-, para valorar la importancia del impacto generado por nuestra profesión en promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

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Web de la Estrategia de Promoción y Prevención 
en el Sistema Nacional de Salud
En diciembre de 2013, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud (SNS) con el objetivo de conseguir ganar años de vida en buena salud y libre de discapacidad.2 Esta Estrategia es una oportunidad de integrar y coordinar los esfuerzos de promoción de la salud y prevención entre todos los niveles, sectores y actores implicados. Además, propone el desarrollo progresivo de intervenciones dirigidas a prevenir las enfermedades, lesiones y la discapacidad, y se caracteriza por su abordaje integral y por entornos, su enfoque positivo y poblacional. Por tanto, supone una oportunidad de reflexión y reconocimiento a una de las competencias más importantes de las enfermeras en Salud Pública. Es una oportunidad para identificar líneas asistenciales comunes con nuestra profesión y valorar esta competencia mediante la reflexión sobre nuestras intervenciones y buenas prácticas, y de responder ¿qué impacto generan los cuidados en nuestra población?

Podemos acercarnos al modelo de acreditación de competencias profesionales de la enfermera de atención primaria propuesto por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía para tener una referencia al reconocimiento de la actividad promotora de la enfermera en la comunidad.3 Según este modelo, el mapa de competencias de la enfermera de Atención Primaria recoge las buenas prácticas del cuidado que se proporciona a las personas, las familias y los grupos que conforman las comunidades. Este modelo reconoce elementos competenciales propios de la profesión enfermera que generan impacto en la salud de la población: la educación para la salud, el consejo sanitario, la puesta en marcha de medidas de prevención, así como la capacidad para desarrollar medidas de promoción y atención en el ámbito comunitario. En mayor profundidad, el mapa concreta los ejemplos más característicos de las buenas prácticas asociadas a dichas competencias enfermeras, estableciendo un estándar de cumplimiento y reforzando el valor de la intervención en el ámbito asistencial. Aún más, se hace especial énfasis a la importancia de registrar las intervenciones educativas en salud, reflexionando acerca del impacto que tienen los cuidados en el ámbito de la promoción de la salud.
La enfermera comunitaria tiene la capacidad de proporcionar a las personas que consultan en los servicios de salud, una atención integral que contemple actividades de prevención de eficacia demostrada, adaptadas al riesgo de cada usuario y a sus preferencias individuales, así como la capacidad de desarrollar medidas de ámbito comunitario. Concretamente, la enfermera aplica una estrategia de promoción basada en intervenciones educativas dirigidas a grupos de población que comparten algunos determinantes de la salud, así como experiencias y aprendizajes comunes. Paralelamente, la Estrategia reconoce diversos programas donde la enfermera de atención primaria participa activamente con el desarrollo de estas buenas prácticas, por ejemplo: programa Forma Joven, por un millón de pasos, deshabituación tabáquica o consejo dietético en atención primaria. 

El carácter preventivo de las intervenciones enfermeras del modelo refuerza la importancia de nuestra profesión en la sociedad actual donde las enfermedades crónicas prevalecen a tenor de unos factores determinantes de la salud cada vez con mayor peso e influencia política, económica y social. Así, las enfermeras trabajan en contra de la diabetes, el cáncer, las enfermedades isquémicas del corazón, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o las enfermedades cerebrovasculares como el ictus, que son actualmente la principal causa de mortalidad y morbilidad prevenibles, también la principal causa de pérdida de calidad de vida en España.

En definitiva, se hace evidente la necesidad de seguir desarrollando estas intervenciones según un marco integral de cuidados de calidad que al mismo tiempo reconozca el trabajo de las enfermeras y visibilice el valor de los cuidados de Enfermería en la sociedad. Particularmente, los programas que las enfermeras desarrollan en su trabajo potencian el impacto de las intervenciones hacia la salud positiva de ganancia en salud gracias a la participación activa de los pacientes y la propia comunidad. De hecho, los programas de educación para la salud se consideran  herramientas que permiten modificar una determinada situación en los contextos en los que transcurre la vida de las personas, en los diferentes lugares y momentos. Podríamos adelantar tres tipos de programas en relación con el logro planificado: el propio diseño de un programa, la descripción de un programa ya ejecutado o el estudio centrado en la evaluación de un programa. En cualquier caso, la Estrategia establece los criterios de inclusión que los distinguen como intervenciones de calidad en promoción de la salud, por ejemplo: adecuación, pertinencia, evaluabilidad, programas basados en el mejor conocimiento disponible e intervenciones desarrolladas al menos durante un año. Igualmente, se fundamentan sus criterios de evaluación y priorización, como la efectividad, la eficiencia, la equidad, la factibilidad, la adecuación estratégica, la integralidad, incluso aquellos aspectos éticos que contemplen los potenciales conflictos de interés de todos los agentes implicados.

Es necesario, por tanto, un estudio permanente de los diferentes programas en salud para diferenciar qué elementos los distinguen y conocer qué aporta cada uno en la medida del impacto esperado en términos de cuidados de Enfermería. Como nos explican Berman, Snyder, Kozier y Erb "la misión de la enfermera en la promoción de la salud es actuar como facilitador del proceso de valoración, evaluación y comprensión de la salud. Es una oportunidad que tiene el personal de enfermería para reforzar la influencia de su profesión en la promoción de la salud, extender información que fomenta la formación de la opinión pública y ayudar a las personas y a las comunidades a cambiar conductas de salud".4

1. Cambil Martín, Jacobo. La estrategia de promoción de la salud del sistema nacional de salud: una oportunidad de reflexión sobre la calidad de las intervenciones de promoción de la salud de enfermería en atención primaria de salud. Enfermería Comunitaria (rev. digital) 2015, 11(2). Disponible en < http://www.index-f.com/comunitaria/v11n2/ec10803.php > Consultado el 4 de abr de 2017.
2. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud; 2017 [citado 4 abr 2017]. Disponible en: http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/estrategiaPromocionyPrevencion.htm
3. Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía. Manual de competencias profesionales: Enfermero/a de Atención Familiar y Comunitaria.  [Internet]. Sevilla: Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía; 2017 [consultado 4 abr 2017]. Disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/agenciadecalidadsanitaria/blog/2017/09/15/manual-de-competencias-profesionales-delde-la-enfermeroa-de-atencion-familiar-y-comunitaria/
4. Berman A, Snyder SJ, Kozier B, Erb G. Fundamentos de Enfermería. Conceptos, proceso y prácticas. Capítulo 16: Promoción de la salud. Vol I. Madrid: Pearson Educación S.A.; 2008.

martes, 4 de abril de 2017

EL MIEDO FISCAL PLANEA SOBRE LA FORMACIÓN

En plena campaña electoral de 2016 y con el calor de agosto, el Ministerio de Hacienda lanzaba un “globo sonda” para testar la posibilidad de gravar a profesionales sanitarios por la formación y en concepto de transferencias de valor por parte de las compañías farmacéuticas. Había que realizar ajustes ante los anuncios de sanción de la UE. El miedo fiscal afloró en sanitarios, organizaciones médicas y asociaciones científico médicas. La mayoría minoritaria del Gobierno de España y el aplazamiento de la multa europea podrían ser las claves para meter en el cajón esta propuesta.


En esos meses de inestabilidad, el Gobierno de España en funciones echaba números para conseguir el máximo de escaños posibles y seleccionar dónde “meter la tijera” para aplicar los “ajustes” de 8.000 millones de euros que la Unión Europea iba a exigir al nuevo ejecutivo salido de las elecciones. Finalmente y en pleno agosto, la Comisión Europea nos otorgó dos años más para cumplir el dichoso Pacto de Estabilidad, quizás porque es la derecha quien lo tutela y los resultados electorales fueron de su agrado.


Los primeros en levantar las voz fueron los colegios oficiales de médicos. Pedían claridad al Ministro Montoro. Cargar impositivamente a médicos por formarse es injusto. Las transferencia de valor no suponen un lucro. La formación es, en definitiva, un valor añadido que redunda en el bienestar y en la salud de pacientes y la sociedad. Y tener que tributar por la asistencia a congresos científicos o reuniones monográficas de actualización puede suponer una rémora para el continuo aprendizaje.


Las asociaciones científico médicas vieron la oportunidad para afianzar su estatus y escalar en este complejo tablero organizativo. Ya se sabe, “quien da primero, da dos veces”. Pusieron encima de la mesa el criterio de la independencia en el tipo de formación que debe ofrecerse y en médicos: la invitación directa de la industria a médicos, para asistir a congresos y reuniones científicas, debe transferirse a las sociedades. Cubriéndose bajo el paraguas de la transparencia sí hubo en estas organizaciones un apoyo condicionado a la controvertida propuesta. Discurso maquillado por el recurrente del “palabro” eufemístico (como diría Natxo Oleaga) de que habrá que definir un buen plan para no desmotivar a los profesionales.
La confusión y la falta de información impedían formarse una sólida opinión sobre cómo iba a materializarse la propuesta.  Al parecer, la Agencia Tributaria contaba con una metodología de trabajo para ponerla en marcha y un cronograma para analizar la amplia variedad de situaciones que se producen en este campo. Son muchas las situaciones que requieren de un estudio en profundidad y el tiempo que debe dedicarse.  Como siempre Hacienda tiene “buenas” intenciones, pero la aplicación real de este tipo de medidas se topan con la cruda realidad: los recursos son limitados. Y es que son varios los disfraces que envuelven las transferencias de valor (inscripciones, billetes, desayunos, almuerzos, hoteles, desplazamientos…). De manera que, como dicen los sabios, puede que “cueste más el collar que el perro”.

Tras la constitución de las Cortes Generales, los partidos políticos entraron en escena parlamentaria y tomaron posiciones, ansiosos de mostrar a la  la ciudadanía que el “rodillo” han pasado a mejor vida. El partido que votó “sí” a Rajoy registró una iniciativa, cuatro días antes de la investidura mariana, y la sacó adelante que aparca las intenciones iniciales de Montoro. Ciudadanos contó con el voto a favor del PP; votaron en contra Podemos y PSOE, ERC se abstuvo. Así pues se le pide al Gobierno que las “considere exentas de tributación las transferencias de valor dedicadas a la formación”.


Este debate estaría de más si fuesen los gobiernos quienes hicieran una apuesta por la formación continuada de sanitarios. La proposición nace desde una visión negativa: los médicos se pegan unas buena vacaciones con el rollo de la formación. Y la Hacienda ejerciendo de Robin Hood pone la mano confiscar. Poco decoroso después de años de reducciones salariales y el aumento de la carga de trabajo. Tan sencillo como aplicar la normativa legal vigente relativa a las garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Los gobiernos central y autonómicos deben incrementar las partidas para la formación y actualización a profesionales sanitarios del SNS, con fondos propios y ajenos, ampliando los fondos que se revierten provenientes de las entidades comercializadoras de medicamentos y productos sanitarios. Lo mejor es  “normalizar” esta situación, y utilizo el verbo que hace unos días conjugaba el Ministro de Economía.

(Foto de la revista mexicana www.reforma.com)