jueves, 25 de mayo de 2017

REDES SOCIALES Y SALUD: INFLUENCIA EN PROFESIONALES Y PACIENTES. II.

El Dr. Lawal Bakare es un dentista nigeriano que en julio de 2014, creó la campaña de Twitter @EbolaAlert en un intento de reclutar voluntarios que ayudasen a combatir la epidemia de Ébola que devastaba su país. También pretendía divulgar información precisa, clínica y epidemiológicamente relevante, que ayudase a la población a actuar de forma correcta frente a esta terrible amenaza. Bakare, por ejemplo, proporcionaba información de “cómo enterrar de forma segura y digna un enfermo con Ébola posible o ya confirmado” o facilitaba links que daban acceso a las guías clínicas y de prevención de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En pocos días, @EbolaAlert tenía ya mas de 80.000 seguidores nigerianos (estábamos en 2014), tenía una amplia difusión en Facebook y era seguido también por la población de los países cercanos. Es fácil imaginar el impacto positivo de esta campaña. Sin embargo, también así se permitió divulgar la errónea y desacertada información de que la” ingesta abundante de agua salada protegía a la población del Ébola”: esto ocasionó dos muertes y varios ingresos hospitalarios.


Y es que cuando se valora el impacto de las redes sociales en la salud, parece que, dada la estratosférica magnitud del medio –ya comentada en el blog previo- dicho impacto es inabarcable, al menos desde el punto de vista científico. Da la sensación de que sus efectos, al ser algo imparable, deben ser asumidos sin más. Sin embargo, como hemos visto, el uso de las redes sociales debe ser valorado en todos sus aspectos: incalculable beneficio… pero a la vez un reto para la sociedad, que debe combatir (o encauzar) sus posibles efectos nocivos –letales, a veces, como hemos visto-.


Por ello, de acuerdo con la investigación científica reciente, ¿cuáles son los efectos del uso de las redes sociales, tanto en lo que se refiere a la salud de la población, como la en la relación de ésta con los servicios de salud?


En una revisión sistemática reciente, publicada en 2016, se revisaron 1.743 artículos publicados, de los cuales solo 22 cumplían los criterios de inclusión en el estudio que eran, entre otros: datos experimentales originales, los usuarios de las redes sociales eran pacientes, los efectos de las redes sociales estaban claramente establecidos y el artículo cumplía los criterios de calidad adecuados.
Los autores, tras analizar toda esta información, identificaron siete tipos de “efectos” de las redes sociales en los pacientes:
1. “Empoderamiento” del paciente, definido como un incremento en la capacidad de control eficiente sobre su propia vida, es decir, la posesión de conocimientos, habilidades y conciencia de sí mismo necesarios para identificar y alcanzar sus propios objetivos.
2. Incremento del bienestar subjetivo, ejemplificado en una “mayor aceptación de su enfermedad”, un “descenso de la ansiedad” y un “aumento de la sensación de normalidad”. Esto ha sido detectado en 12 artículos.
3. Sin embargo, en otras 6 publicaciones, se detecta exactamente lo contrario, una disminución de la sensación de bienestar subjetivo, fundamentalmente debida a “desmoralización”, “malestar debido a feedback negativos” e “incremento de la sensación de ansiedad”.
4. Aumento del bienestar psicológico, que se fundamenta en la mayor facilidad para establecer relaciones personales positivas (“sensación de estar conectados con otra gente”), con importante incremento de la percepción de empatía o identificación con otras personas.
5. Incremento del la autonomía y el autocontrol, lo que incide positivamente en la capacidad del paciente para tratar con su enfermedad, lo que está relacionado con la “sensación de estar bien informado”.
6. Pérdida de privacidad, principalmente relacionada con la publicación de contenido audiovisual.
7. Adicción a las redes sociales, especialmente por tener la sensación de descuidar otras tareas por acceder a las mismas.


Tras analizar todos estos datos, los autores concluyen con tres conclusiones:
a) Las redes sociales incrementan el bienestar psicológico de los pacientes. Este efecto es mayor en aquellos con baja autoestima.
b) Las redes sociales, ponen en contacto al paciente con historias similares a la suya, lo que en ocasiones, disminuye la sensación subjetiva de bienestar. Sin embargo, este efecto es menor –e incluso opuesto- si el paciente expresa su estado, lo vierte en la redes, y por el contrario se agudiza si solo se limita a buscar y leer historias similares a la suya.
c) El “empoderamiento” del paciente a causa de las redes sociales “equilibra” la relación con los servicios de salud e incrementa la calidad de las decisiones clínicas.

Me pregunto si estas conclusiones, tan heterogéneas, son aplicables a todas las sociedades; me pregunto si cada sociedad tiene una respuesta diferente a la relación de las redes sociales y la salud; y me pregunto qué medidas pueden mejorar u optimizar esta respuesta.


Bibliografía.
1. Carter M. Medicine and the media: How Twitter may helped Nigeria contain Ebola. Br Med J. 2014; 349-50.


2. Smailhodzic E, Hooijsma W, Boonstra A, Langley DJ. Social media use in healthcare: A systematic review of effects on patients and on their relationship with healthcare professionals. BMC Health Services Research. 2016; 16:442.

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Profesionalización de la gestión?



¿Es necesaria la profesionalización de la gestión?
En la última visita a la Escuela Andaluza de Salud Pública, surgió en varias ocasiones esta pregunta.
Tanto en un desayuno informal, como ya posteriormente en clase, se sacó el tema a la palestra.
En esta entrada me gustaría exponer mi opinión ya que es un tema que considero bastante importante. Es algo a tener en cuenta y sobre lo que se debe meditar para saber hacia dónde queremos ir, cuál es el tipo de organización que queremos construir y qué tipo de directivos buscar.

Lo primero a tener en cuenta, y como bien comentó Tomas Urda durante la mesa redonda, es definir qué entendemos realmente por “profesionalización”. Buscando su significado literal en el Diccionario de la Real Academia Española, es “ la acción y efecto de profesionalizar” (no dice mucho…) Ahondando un poco más, la profesionalización se considera el “proceso social por el cual se mejoran las habilidades de una persona para hacerla competitiva en términos de su profesión u oficio”- esta ya me gusta más. Esta definición habla de proceso y de habilidades. Aunque yo iría más allá…

Desde mi punto de vista, por profesionalización entiendo el proceso por el que se adquieren una serie de conocimientos, habilidades y competencias que habilitan para el desempeño de un trabajo. El quid de la cuestión es ¿como se miden esos conocimientos, habilidades y competencias? ¿sólo por titulación académica? ¿un máster? ¿experiencia laboral?

Desde muy jovencita me interesa el mundo de la gestión. Estudié enfermería por vocación, y ya a mis veintipocos años quería ser parte proactiva de la organización, ser constructiva ante aspectos que no me gustaban y consideraba que debían ser diferentes. Esto me llevó a estudiar, ¡y mucho! A prepararme para el día de mañana poder ser parte decisora de todo aquello que quería cambiar. Buscaba mi profesionalización de la gestión. Aun la busco.

A pesar de ser licenciada en Administración y Dirección de Empresas, entiendo que un título no es lo único que te habilita a dedicarte a ello. Creo que es posible adquirir esos conocimientos a otro nivel formativo; pero eso sí, siempre con formación. Un buen gestor puede ser un clínico (médico o enfermero) o un economista, el “hábito no hace al monje”, e independientemente cual sea tu profesión “base” se pueden tener cualidades excelentes para desempeñar un puesto de responsabilidad. Lo importante es querer mejorar y aportar a la organización.

Otro punto de debate interesante y que ha estado últimamente en las noticias (aquí y aquí), es la imposibilidad por imperativo legal de un enfermero a ser Director de una Unidad de Gestión.
El tema ha generado controversia, incluso encuestas online (aquí), que por cierto, caen a favor del diplomado. En mi opinión y haciendo alusión a todo lo comentado antes, no por ser enfermero se está menos capacitado para tal fin, partiendo de la base que tanto uno (médico) como otro (enfermero) deben realizar una formación específica complementando a la propia clínica. Todo lo demás es lucha de poder y no capacitación propiamente dicha. Ahí lo dejo para otro post, que da para mucho...

En definitiva, profesionalización sí, pero desde la perspectiva de la formación, no de la categoría profesional.

lunes, 15 de mayo de 2017

¿Y si nos quisieran quitar la plaza por un error ajeno?


En busca de redactar una entrada interesante en cuanto a formación y gestión sanitaria, me he topado con esta peculiar entrada en el blog sobre derecho sanitario y función pública: http://derechosanitarioyfuncionpublica.blogspot.ca/2016/01/y-si-nos-quieren-quitar-la-plaza-por-un.htmly no he podido evitar (ya sabéis mi perfil jurídico...) compartirla con vosotros: 

"Imaginemos que superamos las fases de oposición y concurso de un proceso selectivo y obtenemos, en buena lid, una plaza, de la que tomamos posesión. Estamos satisfechos porque hemos logrado nuestro objetivo aunque el tribunal de las pruebas no hubiera valorado todos los méritos que habíamos hecho valer y que sólo reclamamos en vía administrativa porque, de buena fe, confiamos en que todo se ha hecho de forma correcta.

Ahora, supongamos que, transcurridos varios años, se nos comunica que somos desposeídos de la plaza porque, a raíz de una demanda de otro aspirante, la Administración reconoce, en vía judicial, que, efectivamente, se había cometido un error en la valoración de nuestros méritos y que ese compañero suma más puntos que nosotros.

La incredulidad, el disgusto y el lógico enfado serían mayúsculos, y, quizás, hasta nos reprocharíamos no haber seguido peleando por aquellos méritos que no nos fueron valorados.

Pero, ante semejante situación, ¿sería justo que perdiéramos la plaza y que, de hecho, ni siquiera pudiéramos hacer valer aquellos otros méritos?

Este es, exactamente, el escenario al que se enfrenta, y resuelve, el Tribunal Supremo en una importantísima Sentencia de fecha 16 de noviembre de 2015 (documento), que revoca la dictada en un primer momento por el Tribunal de Justicia de Andalucía.

El Tribunal andaluz estimó la demanda presentada por un aspirante (aspirante “A”) que denunciaba la comisión de un error en la valoración de los méritos de otro (aspirante “B”) que había obtenido plaza. La Administración (Junta de Andalucía) reconoció la comisión de ese error, lo que conllevó que “B” fuera desposeído de la plaza.

El aspirante desposeído intentó hacer valer en ese procedimiento judicial los méritos que había reclamado durante el proceso de selección, a lo que el Tribunal andaluz se opuso al entender, primero, que ese no era el objeto del pleito y que, además, había consentido esa negativa.

Pues bien, el Tribunal Supremo censura esa decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de no valorar los méritos que “B” hizo valer en el proceso de selección pero que no siguió reclamando porque los que sí le fueron baremados le permitieron acceder a una plaza. Y lo hace con los siguientes argumentos:

“No parece coherente ni con los principios de seguridad jurídica ni con el derecho a defenderse, ni en último extremo con los principios de mérito y capacidad invocados en los motivos de casación, que no se le permita hacer valer esos méritos que dice indebidamente no se le valoraron cuando la ventaja de la que gozaba y que le permitió ser nombrada funcionaria se le retira años más tarde. En este sentido, no compartimos el juicio expresado en la sentencia que limita el objeto del proceso contencioso-administrativo a la pretensión formulada en la demanda pues conduce a una solución que no es justa.
De ahí que deba precisarse que el examen jurisdiccional no debe agotarse en determinar si, efectivamente, se mantuvo la puntuación que inicialmente se le dio a la aspirante “B” por su experiencia profesional previa una vez que se le reconoció que debía puntuarse por otro apartado del baremo, sino que debe extenderse también a si procede o no la valoración de los cursos de formación alegados. Así debe ser porque la privación de la ventaja de la ahora recurrida ha alterado sustancialmente los presupuestos determinantes del resultado del proceso selectivo a los cuales ajustó su conducta.”

Y no sólo eso. Porque el Tribunal Supremo no sólo ordena la retroacción de las actuaciones para que la Administración valore esos otros méritos que “B” hizo valer en el proceso selectivo (aunque no los hubiera reclamado posteriormente) sino que resuelve lo siguiente:
“…de ser finalmente la puntuación definitiva de la aspirante “B” inferior a la de la aspirante “A”, se deberá reconocer el derecho de ésta última a su nombramiento como funcionaria con todos los efectos desde que se produjeron para los demás aspirantes nombrados en su día. Y, también, para ese caso, la Administración habrá de considerar respecto de la situación de la aspirante “B” cuanto hemos dicho respecto de quienes, años después de concluir el correspondiente proceso selectivo y haber sido nombrados funcionarios de carrera o personal estatutario fijo, ven sus nombramientos anulados como consecuencia de recursos interpuestos por otros aspirantes y sin que quepa reprocharles la causa de la anulación de la actuación administrativa”.

¿Y qué tiene dicho el Tribunal Supremo en estos casos?

wikipedia

En su sentencia de 18 de enero de 2012 (casación 1073/2009) dijo que en lo posible debe respetarse el derecho de los aspirantes que, tras varios años, son desposeídos de sus plazas;
En las Sentencias de 17 de junio de 2014 (casación 1150/2013), 24 y 29 de septiembre de 2014 ( casación 2467 y 2428/2013 ), las dos de 8 de octubre de 2014 (casación 2457 y 2458/2013), de 15 de diciembre de 2014 ( casación 2459/2013 ) y de 22 de abril de 2015 (casación 2460/2013 )hemos confirmado la decisión de la Sala de instancia de mantener como funcionarios a quienes se hallaban en tal situación; y hemos seguido directamente ese criterio en la sentencia de 29 de junio de 2015 (casación 438/2014 ), por entender que así lo exigen consideraciones de seguridad jurídica, buena fe y de equidad, de obligada observancia por el valor que los artículos 9.3 de la Constitución y 3.2 y 7.1 del Código Civil les atribuyen de principios jurídicos o de elementos de necesaria ponderación en toda labor de interpretación y aplicación normativa”.

En consecuencia, para tranquilidad de los empleados públicos, el Tribunal Supremo está apostando por no desposeer de sus plazas a quienes las obtuvieron en buena lid."


Rápido, toma una decisión!!!



Cada uno de los pasos que damos en nuestra vida se produce por un proceso de toma de decisiones. No hay actividad, acción o situación que no suponga o nos someta a un proceso de toma de decisiones. A poco que pensemos, nos daremos cuenta de que esto es así, decidimos como hacer o como no hacer, por donde ir, qué comer y qué no, qué leer, qué escribir… etc. Si bien, nos surgen dudas (en ciertos momentos “miedos”) de si  habrá sido muy rápida mi toma de decisión y ello conlleve un mayor porcentaje de error.

Os paso un artículo muy interesante escrito por José de la Maza, profesor de Modelos para la Toma de Decisiones (ESIC Málaga) que comienza con con unas bonitas palabras del Papa Francisco I:

[…] Yo desconfío de las decisiones tomadas improvisadamente. Desconfío de mi primera decisión, es decir, de lo primero que se me ocurre hacer cuando debo tomar una decisión. Suele ser un error. Hay que esperar, valorar internamente, tomarse el tiempo necesario. […]". Papa Francisco I.

"En este siglo XXI de la velocidad, la transparencia y el conocimiento inmediato, tomar buenas decisiones sigue siendo una capacidad clave para cualquier profesional. Todos conocemos ejemplos de profesionales que toman buenas decisiones de forma habitual, aunque eso no les exima de cometer errores como cualquier ser humano. También podemos pensar con toda seguridad en profesionales que deciden rápido, de forma casi automática, como norma habitual.

En los últimos años se ha profundizado enormemente en el conocimiento de la actividad cerebral y se han desarrollado “nuevas ciencias”, como el neuromanagement (consiste en aplicar la neurociencia a la gestión empresarial, estudiando todos los procesos neurofisiológicos que intervienen en la toma de decisiones + info :http://www.institutoneuroart.org/events/seminario-neuromanagement/) y la economía conductual o del comportamiento, con una gran difusión gracias a libros que se han convertido en auténticos superventas.

Así, según nos explica el primer Nobel en Economía no economista, Daniel Kahneman, existen en nuestro cerebro dos sistemas interdependientes para organizar el conocimiento a los que llama “sistema 1″ y “sistema 2″. El sistema 1 es rápido y lo utilizamos para reconocer rostros, imágenes o frases. Las decisiones con base al sistema 1 son intuitivas. El sistema 2 es el proceso racional y voluntario de ‘darle vueltas a un tema’, analizar sus pros y contras y tomar una decisión en base al análisis más o menos crítico de hechos y evidencias. Pero el sistema 2 es lento y más vago que el sistema 1, que es el sistema por defecto, ya que nuestro cerebro está organizado para economizar pensamientos. Cuesta, por tanto, activarlo, y hacerlo funcionar de forma efectiva requiere tiempo y voluntad.

Por tanto, hoy sabemos que la decisión rápida es intuitiva y está a cargo principalmente del sistema 1. Esto no quiere decir que debamos aplicar el proceso racional, lento y elaborado, de toma de decisiones a todas las decisiones que afrontamos. Cada vez es más importante separar las decisiones en aquellas sistemáticas, con mucha información y recurrentes, que podemos dejar a nuestro sistema 1 resolver fácilmente y aquellas que precisan más reflexión y, por ende, tiempo. Igualmente, será útil conocer nuestro perfil decisor: ¿somos personas reflexivas y nos cuesta tomar decisiones inmediatas o, al contrario, y lo que nos cuesta es pararnos y analizar alternativas en profundidad?

Dar más valor al tiempo en nuestros procesos de toma de decisiones nos permitirá hacer trabajar al sistema 2. El clásico ‘consultar con la almohada’ nos permite tener claridad mental para tomar la mejor decisión, ya que está comprobado que nuestra actividad cerebral continúa durante la noche, así como el papel clave del sueño y el descanso para rendir profesionalmente. Responder excesivamente rápido a cualquier cuestión nos convierte en seres reactivos, y difícilmente añadiremos todos los factores relevantes a la decisión que, sin duda, surgirán con algo de tiempo, reflexión y claridad mental.


Con tantas decisiones que tomar en nuestro día a día aprender a priorizarlas y tomarlas de forma efectiva es clave para el éxito profesional, pero también puede serlo para nuestra felicidad personal."

Espero que no solo os haya gustado, sino que dichas instrucciones seáis capaces de aplicarlas en la difícil tarea de la toma de decisiones.

miércoles, 10 de mayo de 2017

La directora de orquesta y el confesor de bata blanca

“El médico que no sabe más que medicina, ten por cierto que ni medicina sabe”. Esa es la cita de José de Letamendi con la que el Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Antonio Montaño,  acaba su presentación sobre Medicina basada en la evidencia, efectividad clínica… ¿y algo más? La visión de un clínico”, del Diploma de Gestión. Hace unas semanas, veía en las noticias de la tele que una médica española había obtenido el premio 'Doctor 5 Stars'. Sus pacientes decían de ella que es “simpática y cariñosa”. Se me vino a la memoria la clase la fotografía de la consulta de este médico de familia del Distrito Sanitario de Sevilla. Mentalmente establecí un paralelismo entre estos dos profesionales sanitarios que gozan de un prestigio y reconocimiento social. Para ellos las personas son lo primero. 
La mejor médica de Europa y el médico conversador
La doctora Verónica Casado ha sido designada la mejor médico de Europa. Presta sus servicios en un centro de salud de Valladolid. Tras treinta años en atención primaria, afirma que se ha convertido en un “director de orquesta: hay muchas pacientes con varias enfermedades y tiene que haber alguien que concilie todo lo que les está pasando”. Atención integral, personalizada, buena comunicadora, fomentadora de una relación de confianza con estamentos y pacientes y promotora de hábitos de salud pública. Esos son los elementos que le han llevado a dicho reconocimiento y que posiblemente desemboquen en ser designada como mejor médica mundial de familia el año que viene.

La consulta del doctor Montañés asemeja a la de un confesor. La mesa está pegada a la pared y delante de ella se sitúan dos sillas, frente a frente. Una para él, la otra para el paciente. En la pared cuelgan carteles que invitan al paciente a reflexionar: “¿Cree que necesita una radiografía o un resonancia? Vamos a pensarlo bien” y ¿Cree que necesita un antibiótico? Vamos a pensarlo bien”. Es lo que él denomina “Medicina reflexiva. La medicina al servicio de las personas”.  Cara a cara, Antonio incita a sus usuarios a cuestionarse y meditar todo aquello que implica un tratamiento. A hacer el balance desde el punto de vista sanitario, y tambíen desde un punto de vista personal con todo lo que ello conlleva.

Adecuación Clínica = B - (D+C+I)
Para ambos el paciente es una persona en quien concentran todo su esfuerzo profesional y humano. No es sólo un usuario.  La salud no es el fin último de la vida, sino  un bien instrumental para la misma. La doctora Casado considera que ella se siente parte de sus pacientes, “cualquier cosa que les pasa, a mí me duele”, afirma. La clave se halla en que la intervención clínica sea adecuada. Que se ponderen todos los factores que están en juego. Para su consecución, el resultado obtenido de la diferencia entre, por un lado, beneficios y, por otro, daños, inconvenientes y costes, ha de ser positivo. Saldo favorable para el paciente.

Verónica y Antonio no se apellidan Copperfield. No tienen una varita mágica. Diariamente se encuentran con barreras. Los recursos son limitados. Con pacientes cada cual de su padre y de su madre, con principios y valores variopintos. Pero ahí están ellos. Cargados de ilusión y empatía. Humanizando al paciente y ejerciendo como médicos y amigos. Y haciéndose parte de ellos. Durante unos minutos, como en la película “Ghost” atraviesan sus cuerpos para luego tomar conjuntamente una adecuada decisión. Pensando en la Vida del usuario, no sólo en su salud. 

Se produce un espacio de encuentro entre médico y paciente. Un ejercicio de empatía mutuo y recíproco. El/La médico se sienta junto a su paciente y analiza su situación con detenimiento. Hasta aquí puede que haya poca novedad. Pero lo realmente innovador es que el/la paciente se ubica en el mismo espacio de su médico. El sujeto pasivo adquiere roles de sujeto activo. El éxito está en que cojuntamente se produce un proceso de toma de deciciones con factores personales, profesionales y humanos que hace grande la atención primaria. Médico y paciente trantan de posicionarse en lugar del otro para acertar en un tratamiento adecuado. 

(Fotos: www.bcongresos.com y  www.elconfidencial.com)

martes, 9 de mayo de 2017

7 Leyes inevitables para una buena gestión del tiempo



“El tiempo es nuestro activo más valioso, a pesar de que tendemos a desperdiciarlo, matarlo y gastarlo en vez de cuidarlo e invertirlo” JIM ROHN.
“Hay una clase de ladrón a quien la ley deja impune y que roba lo que es más valioso para el hombre: el Tiempo” NAPOLEÓN.
 El siguiente post que os presento va a intentar ayudaros (si es posible) a gestionar EL TIEMPO. Existen leyes con las que nos podemos encontrar en nuestra gestión del tiempo (personal y profesional) y las tareas. Tras una búsqueda por nuestro mundo internauta con las preguntas de ¿cuántas son? y ¿cuáles? os paso a detallar las más habituales, y a mi modo de ver más útiles,:
1.- LEY DE PARKINSON:“Cuanto más tiempo se tiene para realizar una tarea más tiempo nos ocupará dicha tarea”.

Este concepto se relaciona con la creencia de que es mejor trabajar más tiempo que eficientemente. Como consecuencia, el trabajo se expande para adaptarse a la disponibilidad de tiempo.Parkinson observó que: las tareas sencillas aumentaban en complejidad si crecía el tiempo para terminarlas. Por el contrario, a medida que el tiempo definido para terminar las tareas disminuía, las tareas eran más sencillas de terminar.

Esta ley tiene un corolario: El tiempo invertido en un trabajo varía en función del tiempo disponible”. Para combatir esta ley, márcate horarios, delimita el tiempo dedicado a cada actividad y un plazo para fijarte puntos de referencia (Si haces una lista con tareas, marca un hito para finalizar cada tarea). Cumple con los horarios. 

2.- LEY DE PARETO O LA REGLA 80-20: "El 80% del esfuerzo genera sólo el 20% de los resultados. Y el 80 % restante de los resultados se logran con sólo el 20% del esfuerzo."

Mientras que el 20 % de nuestras actividades genera un 20 % de nuestros resultados, las tareas secundarias ocupan a menudo el 80% de nuestro tiempo y nuestra energía.Si tienes una lista de 10 asuntos que debes hacer, dos de éstos van a valer tanto o más que los otro ocho. Es más, frecuentemente una sola de esas tareas que has de hacer puede valer más que las otras nueve.  Esa es la primera tarea que debes realizar.

Si el 20% de las tareas puede proporcionar el 80% de los resultados, significa que antes de comenzar cada proyecto deberías de crear una primera tarea que consista en analizar el resto y así poder priorizarlas.

3.- LEY DE MURPHY.
Todos la hemos oído: “Si algo puede salir mal, saldrá mal; si algo va mal, no te preocupes, irá peor”. Pero vamos a quedarnos con este enunciado: Nada es nunca tan sencillo como parece, que aplicado a la gestión del tiempo se escribe: “Cualquier cosa nos lleva más tiempo del previsto”.

Establece puntos regulares que jalonen la actividad y permitan obtener el tiempo dedicado a cada tarea. Pero ten en cuenta que realizar toda tarea precisa un tiempo y debes dejar tiempos muertos de seguridad por si los necesitas. Y también ten en cuenta otros posibles escenarios no tan favorables durante la planificación.

4.- LEY DE CARLSON, O LEY DE LAS SECUENCIAS HOMOGÉNEAS:“El trabajo interrumpido será menos efectivo y tomará más tiempo que el que se ejecuta de manera continua”.

Acosta enunció el mismo principio de una manera similar: “El tiempo que requiere una tarea crece cuando la interrumpimos y la reanudamos”.Ello se debe a que cada vez que interrumpimos una tarea requerimos de cierto esfuerzo para volver a retomarla.

Planifica tiempos de trabajo sin interrupción, y secuencias de tareas relacionadas. Es decir, céntrate en bloques ininterrumpidos de trabajo concentrado, para evitar la ineficiencia que producen las interrupciones, y también por otro lado trata de hacer tareas relacionadas y en una secuencia lógica en la medida de lo posible, o bien encadena la misma tarea repetitiva hasta que la completes.

5.- LEY DE ILLICH:“Tras un cierto número de horas, la productividad del tiempo  invertido en una tarea decrece primero y se hace negativa después”

No somos máquinas, y con el cansancio nuestra eficacia decrece (la concentración óptima dura unos 45 minutos aproximadamente, pasado lo cuales baja la eficiencia), llegando incluso a ser perjudicial continuar con una tarea pasado un tiempo determinado. Cometeremos errores sobre los que habrá que volver a gastar tiempo para corregirlos. 

6.- LEY DE FRAISSE O DE LA DIMENSIÓN SUBJETIVA DEL TIEMPO: “El tiempo tiene una dimensión objetiva y una subjetiva o psicológica, que es función del interés sentido por la actividad ejercida.”

La motivación es fundamental a la hora de realizar cualquier actividad. Y el paso del tiempo es prueba de ello. Todos somos conscientes del lento paso del tiempo cuando estamos haciendo algo que no nos gusta o nos aburre, y de lo rápido que pasa cuando la situación es contraria. 

7.- LEY DE LA EFICIENCIA OBLIGADA: “Nunca hay tiempo suficiente para hacer todo pero siempre hay tiempo suficiente para hacer lo importante”

Esto significa que nunca te pondrás al día, así que quítate esa idea de la cabeza. Lo único que puedes esperar es estar al día con tus responsabilidades más importantes. Las otras, sencillamente, tendrán que esperar. Nosotros somos los únicos dueños de nuestro tiempo y nosotros lo empleamos como queramos. Es cierto que tenemos que trabajar, que tenemos que hacer determinadas tareas, pero al final, la decisión de cómo emplear el tiempo es nuestra.

Plantéate 3 preguntas para mantenerte centrado en terminar las tareas importantes conforme al programa:
a).- ¿Cuáles son mis actividades de mayor valor?
b).- ¿Qué puedo hacer yo que sólo puedo hacer yo, y que si lo hago bien producirá una verdadera diferencia?
c).- ¿Cuál es hoy el uso más valioso de mi tiempo?

Cuanto más precisas sean las respuestas a esas preguntas, más fácil te resultará establecer prioridades claras, superar la postergación de decisiones y comenzar las actividades que implican el uso más valioso de tu tiempo.

Como veis, analizar y priorizar tareas, marcar hitos y horarios, concentrar el trabajo con productividad, con motivación y sin interrupciones es clave. Con estas leyes os he intentado pasar unas pequeñas pautas que considero necesarias en nuestra gestión diaria, pues, como ya sabéis, la gestión del tiempo es esencial para ser más productivos y eficientes.


miércoles, 3 de mayo de 2017

La balanza de las Demoras

La balanza de las Demoras.


El control de las demoras de las primeras consultas procedentes de Atención Primaria (PAP) y de las pruebas diagnósticas complementarias que surjan de estas primeras consultas, se convierte en un pilar fundamental en la gestión diaria de un servicio de Consultas Externas.

Por Decreto, y así viene reflejado en los acuerdos de gestión de los hospitales del SSPA, la demora a PAP no puede ser superior a 60 días y la demora de las pruebas complementarias no debe ser superior a 30 días (por ejemplo endoscopias digestivas, endoscopias respiratorias, pruebas radiológicas, ergometrías, ecocardiografías…).

Cumplir con este objetivo supone un control periódico, si no diario, al menos semanal, por parte de los administrativos y del personal de Consultas (facultativos y Auxiliares de Enfermería sobretodo), que informan al responsable de Atención a la Ciudadanía del Servicio sobre posibles incidencias con respecto a los tiempos de demora.
Tras la revisión de las agendas para valorar los tiempos de demora nos podemos encontrar, entre otras con las siguientes situaciones:

  •             Hay pacientes en situación de diferidos en Diraya. Esto quiere decir que los pacientes no se han citado porque el primer hueco para PAP está a más de 60 días.
  •              Los tiempos de demora  para PAP en Diraya se van incrementando semanalmente, y teniendo en cuenta la casuística de años anteriores, o la época del año en la que nos encontremos, en pocos días vamos a encontrarnos con diferidas.
  •               Las demoras de pruebas: se van a más de 30 días o, como en el caso de las PAP, tiene tendencia creciente.

Dependiendo de la situación que nos encontramos tenemos que tomar medidas. Posibles soluciones son:

  •           Abrir una consulta extra, para consultas o para pruebas. Hay que tener en cuenta que si abrimos extras de consultas, se van a solicitar más pruebas.
  •           Si la demora está en las PAP, cerrar una consulta de pruebas para citar PAP, o cerrar huecos de sucesivas o viceversa si la demora está en las pruebas.

Si elegimos la primera opción, sabemos que nos supone un coste económico. Por eso es importante tener siempre en cuenta la segunda solución propuesta, sabiendo que vamos a perjudicar la demora a pruebas (si cerramos la consulta de pruebas para abrir PAP), a consultas (si cerramos una consulta para abrir consulta de pruebas), o la demora de sucesivas (si lo que cerramos son huecos de sucesivas).

Así que, a la hora de elegir una solución u otra porque tengamos un conflicto con los tiempos establecidos, lo primero es valorar el estado actual de las demoras tanto de PAP como a pruebas, la tendencia que tienen en las últimas semanas y, si es posible, elegir la segunda solución, por tener menor coste económico, dejando la apertura de consultas extras como segunda opción.

Se puede ser más previsible aún, hacer un análisis de lo ocurrido en los últimos tres años en cuanto a incidencias con las demoras y a principios de año dejar planificado que consultas se van a abrir o cerrar o que extras serán necesarias, pero esto no va a evitar que tengamos que seguir controlando los tiempos de demora y puede ocurrir que por cualquier causa, en el año en curso se de otra casuística que indique que no hace falta hacer estos cambios.

Me quedo con la primera opción, hacerlo a demanda, teniendo siempre en cuenta que demora de consultas y demora de pruebas están íntimamente relacionadas.

JOSEDA.